Mihail Tal

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Mihail Tal

Mensaje por saurau el Lun Dic 17, 2012 6:19 pm

Este post es para los fans de Mihail "Misha" Tal, octavo campeón mundial (1960-1961).

Se me ocurrió brindar varios datos sueltos; no se trata de una reseña ordenada, sino de un refrito...

¿Por qué su reinado duró tan poco? Duró menos de 2 años, por la siguiente razón: el de Mijaíl Botvinnik duró demasiado. Sí. El "cerebro" Mijaíl Botvinnik fue tres veces campeón mundial, gracias a una norma que él mismo ayudó a consolidar, con no poco espíritu antideportivo: el de los matches revancha para recuperar el título. Botvinnik perdía la corona y de inmediato reclamaba el match revancha, para ponérsela otra vez. Ustedes saben que el que pide revancha tiene ventaja: el rival, por haber ganado, se relaja, y el que perdió, aún caliente, redobla sus fuerzas y, además, cuenta con el odio, con el impulso que brinda el resentimiento, factor de lucha muchas veces decisivo. Pero Mijaíl Botvinnik era el "Patriarca", y nadie le iba a discutir: Tal le ganó el match por el título, pero en la revancha estaba totalmente fuera de forma, no así Botvinnik, como es de esperar.

Tal: “Por regla general, los jugadores de ajedrez son gente vengativa.”

Tal perdió el match revancha contra Botvinnik (1961) porque no se preparó de ninguna manera, fumaba mucho y estaba en muy mala forma física. Según Kasparov, "profesaba la desastrosa teoría de la cabeza despejada". En cambio, Botvinnik estudió el estilo del oponente, planeó una fina estrategia neutralizadora (aperturas cerradas, centro bloqueado) y, para colmo, ¡se impuso el deber de imitar a Tal en su estilo! Ganó y recuperó el título. Fue el último match-revancha por el campeonato mundial.

REM me dirá: ¡Bien por Botvinnik! ¡Es mérito suyo, se lo merece!
Afortunadamente para todos, las revanchas por el título ya son historia.

Tal sobre Botvinnik: "Al jugar contra Botvinnik, todo el tiempo me sentí como mucho un estudiante. Todos nosotros somos escolares, estudiantes, tal vez incluso licenciados, pero él es el profesor."

Botvinnik decía que Tal tenía una enorme capacidad de cálculo, pero también "lagunas creativas".

Kasparov sobre Tal: "Ocupó el trono del ajedrez durante un período de tiempo más breve que ninguno de los demás campeones: sólo un año y cinco días (Smyslov reinó durante seis días más), pero su estrella deslumbró con tanto brillo como la que más en toda la historia del ajedrez. Quizás sólo las hazañas de Morphy pueden compararse con su meteórico ascenso. Su constante disposición a incurrir en riesgos y sus fulgurantes ataques, con imprevisibles cascadas de sacrificios y salvajes complicaciones, han ejercido una enorme influencia en el desarrollo del pensamiento ajedrecístico de la segunda mitad del siglo XX. Su estilo de vida distaba de ser ideal y difícilmente puede constituir un ejemplo a seguir, pero su estilo de juego era inimitable, puesto que es imposible copiar la forma de jugar de un genio. Tal es el único jugador que recuerdo que no calculaba largas variantes: ¡sencillamente las veía! Cientos de fantásticas combinaciones desfilaban continuamente por su cerebro, y su imaginación no conocía límites. Esta cualidad suya era un tanto mefistofélica, a pesar de que como ser humano fuese alguien amable y simpático." Y en otro texto: "La palabra 'retirada' no existía en el diccionario ajedrecístico del joven Tal."

Mihail Tal sobre su propia forma de jugar: "¿Qué haces cuando necesitas ganar? ¿Tratar de dar mate? Pero tu oponente se anticipará al ataque antes de que nazca, y tomará las medidas necesarias para neutralizarlo. ¿Explorar las debilidades posicionales? ¡Tu oponente no tiene la menor intención de crearlas! Por consiguiente, hoy día los dos jugadores a menudo se desvían deliberadamente de los principios generales admitidos, metiéndose en un denso bosque de variantes inexploradas que desemboca en un escarpado camino montañoso por el que sólo cabe uno. Demasiados jugadores conocen ahora no sólo la tabla de multiplicar del ajedrez, sino también sus logaritmos, y por tanto para lograr el éxito a veces tienes que demostrar que dos y dos son cinco... No hay que decir que jugar así requiere una gran intensidad física y emocional, con un enorme desgaste nervioso y el consiguiente aumento en el porcentaje de errores. Pero tales partidas reportan a sus protagonistas mucho mayor placer..." Y luego: "Muchos sacrificio no requieren ningún cálculo concreto. Un vistazo a la posición resultante basta para comprender que el sacrificio es correcto."

Genna Sosonko sobre Tal: "Las variantes —ya que, por supuesto, sólo analizábamos aperturas— no eran especialmente necesarias para él. Lo más importante para Tal (y en este punto estoy totalmente de acuerdo con Spassky) era crear en el tablero una situación tal que sus piezas cobrasen vida, pero sólo él y nadie más podía hacer que así fuese. Lo más importante era crear tensión y apoderarse de la iniciativa, conseguir una posición en la que el factor espiritual (dar mate) debería prevalecer sobre todo lo demás, e incluso reírse de los valores materiales."

Tal fue niño prodigio: A los 3 años leía perfectamente. A los cinco multiplicaba mentalmente cifras de 3 dígitos. Su memoria era extraordinaria y su oído musical increíble. Ingresó en la universidad de Letonia a los 15 años. Aprendió ajedrez a los 7 (su padre era jugador de primera). A los 9 ya iba al club de ajedrez. A los 17 consiguió el título de maestro. A los 19 ya competía en el más alto nivel. A los 20 ganó el 24º Campeonato de la URSS, en el cual derrotó a algunos de sus ídolos: Keres, Bronstein, además de a Petrosian, Tolush, Taimanov, etc. Ya en esa época sus rivales lo consideraban un genio. Calculaba combinaciones “a la velocidad del rayo”, según Levenfish. Flohr dijo de Tal: "¡Este chico llegará lejos!"

Según Kasparov, una de las partidas más complicadas de Tal fue la que disputó con blancas contra Oscar Panno (Portoroz, 1958); ambos eran muy jóvenes (en el 55, Panno se consagró campeón mundial juvenil). Panno había jugado muy bien la apertura Española, pero el movimiento 14 de Tal, muy raro, lo sumió en confusión y debió pensar su respuesta ¡una hora! Luego siguió jugando "a la altura", según Kasparov. ¡Panno sacrificó su dama para quedar con mejor final! Pero se quedó sin tiempo... Tal solía agotar al rival con amenazas, escaramuzas, jugadas locas... Así, el rival quedaba agotado o corto de tiempo y, tarde o temprano, cometía el error decisivo.

El lema del último Tal: "Para algunos, la brillantez ajedrecística es el triunfo de la lógica. Una partida excelente, en su opinión, es una maravillosa construcción clásica de proporciones impecables, en la que cada elemento, cada ladrillo, permanece en su sitio. Aunque, a menudo, también yo me he visto 'obligado' a ganar partidas puramente posicionales, me siento más atraído por el triunfo de lo ilógico, lo irracional y lo absurdo: una lucha feroz tiene lugar en el tablero, sometida a alguna idea, una lucha por ejecutar los planes respectivos, pero el desenlace se produce por un pequeño peón, que no tiene nada que ver con el motivo principal del drama. Para expresarlo en lenguaje matemático, en ajedrez prefiero el lado de un triángulo que resulta ser más largo que la hipotenusa."

Parece ser que el joven Fischer estaba fascinado por Tal, que en los 50 era muy superior a él y al resto en genialidad. Fischer sobre Tal: "No está interesado en quién tiene ventaja ni en si su posición es segura. Lo principal para él es encontrar el golpe, la ruptura espectacular que le llevará a la victoria."

Según Kasparov, Tal impuso una nueva necesidad en ajedrez: la de calcular todas las variantes posibles, especialmente las que iban contra los principios generales y lo posicional. En los 50 ni siquiera los mejores eran capaces de ese desgaste mental, pero esa técnica es parte del profesionalismo actual.

Yo soy admirador de Tal, ¡pero no de su juego! No me gusta su estilo, pero ¿quién no querría tener un amigo como El Mago de Riga?

Para que los fans de Tal me odien:

Yo pregunto: ¿Qué sería de Tal sin los apuros de tiempo del rival? Estos apuros lo hicieron campeón mundial. Su método es horrible, grosero, insolente, oportunista, lancero. Por eso mismo, es un estilo muy "actual". A él se le debe el ajedrez ordinario y prepotente de las mayoría de los actuales aficionados. No veo belleza en sus sacrificios, sino sólo grosería, violencia, y nada más. Él mismo me da la razón al comentar una partida suya contra Botvinnik, la 11ª del 1er match mundial entre ellos: "Aquí me di cuenta de que la brillante defensa de Botvinnik había privado a las blancas de toda ventaja. Sin embargo, se acercaban los apuros de tiempo y decidí renovar la escaramuza táctica." ¿En qué consistía esa "escaramuza táctica"? Crear confusión con jugadas violentas, aparentemente ilógicas, sorprendentes, muy ofensivas y antiestéticas... Un ejemplo es la 17ª partida. En apuros graves de tiempo, Botvinnik cometió un error fatal, y entonces el juego de Tal, que en realidad sólo daba para tablas, ¡queda como brillante! Para mí es sencillo: Hay posiciones que requieren de mucha meditación, especialmente cuando debemos defendernos. Tal planteaba estas situaciones en cada movida, y el resultado era que el rival se quedaba sin tiempo. ¿Por qué Tal no era el que sufría estos apuros? Porque jugaba intuitivamente. ¡Era un pone-bombas! Prendía un cartucho de dinamita, lo arrojaba contra el enroque enemigo, aguardaba la explosión, y luego salía y apuñalaba en persona a cuantas piezas sorprendiera vagando entre el humo y los charcos de sangre.

La salud de Tal era pésima (problemas en los riñones), y además fumaba y bebía sin moderación. Lo operaron 12 veces, y aún así continuaba jugando, y bien. La clave, dicen, estaba en su espíritu, que era más fuerte que el de los demás... Yo creo qué mismo se minó la salud jugando tan violentamente. ¡Sus propias bombas dañaron sus riñones!

Esto de las "bombas" concuerda con lo que dijo Smyslov: la aparición de Tal en el ajedrez fue como la explosión de una bomba.

Cuando Tal estuvo en la Habana para las olimpíadas de ajedrez del 66, fue a un club nocturno con Korchnoi (violando las normas competitivas impuestas por el equipo soviético, del que él era tercer tablero) y allí recibió un botellazo en la cabeza. Por eso se perdió las cuatro primeras rondas. ¡Fiestero! Luego jugó con la cabeza vendada y toda su vida lució una cicatriz en la frente. Se casó muchas veces: le encantaban las mujeres.

Los dolores renales de Tal solían ser tan intensos, que a veces debían inyectarle morfina. Pero no perdía su humor: cuando le preguntaron si se había hecho adicto a la morfina, dijo que no, que él seguía siendo "Chigorinómano" (era ídolo de Chigorin y de Morphy). En el 69 se operó (directamente le extirparon el riñón), y ahí su carrera se disparó otra vez. En los 70 era prácticamente invencible. Se mantuvo invicto durante 83 partidas de alto nivel. Después de unos altibajos, marcó un récord: 7 torneos invicto (93 partidas). Todos querían un match mundial contra Fischer, pero a Tal le fue mal en la candidatura (en la que triunfaron Korchnoi y Karpov).

Según Kasparov, lo que empañó al útimo Tal ya no fue la enfermedad (estaba relativamente curado, después de su operación), sino el cigarrillo y el alcohol, y la falta de preparación teórica y física. Por eso nunca más pasó la fase de candidatos. ¡Se dormía en las partidas de tan borracho que estaba! Korchnoi y Spassky (todos amigos), solían cargarlo y llevarlo a dormir al hotel, diciendo a todos que Tal se había desmayado...

Por si no lo sabían, Tal fue "segundo" de Karpov en sus enfrentamientos con Korchnoi (sí, durante aquellos escándalos famosos).

Como a muchos otros, Tal era humillado constantemente por los directivos de la URSS. Lo perjudicaban constantemente. Por ejemplo, no le dejaron jugar el 38º Campeonato de la URSS, que se celebraba ¡en Riga, su ciudad!

Tal era rapidísimo. El primer campeonato mundial oficial de blitz se hizo en 1988, y lo ganó él. Pero los torneos de blitz eran habituales ya: El primer torneo de blitz oficial, lo ganó Fischer (19 de 22), seguido de Tal. Fischer aplastó a los mejores en esa modalidad: Tal, Petrosian y Smyslov, pero perdió ante Korchnoi, que era muy veloz. Eso fue a comienzo de los 70.

En el 91, Tal estaba físicamente destruido. Avejentadísimo. En el torneo de Tilburg (donde jugó Kasparov) alguien saludó a Tal, y éste, que no perdía su humor, le respondió: "¡Gracias!" "¿Por qué gracias?" "¡Por haberme reconocido!".

La última gran partida de Tal fue en Barcelona, 1992, contra Akopian. La jugó enfermo, con fiebre. En la tercera jugada propuso tablas, y, como dice Kasparov, por suerte para el ajedrez le fue rechazada su oferta. Veinte y tantas jugadas después, Akopian estaba apurado de tiempo en una posición difícil, ¡y pidió tablas! Le fueron rechazadas.

Botvinnik sobre Tal: "Era amado: ¿no es eso lo que constituye la felicidad? En el tablero, Tal era impacable, pero en la vida era una persona inofensiva. Al mismo tiempo, era inteligente e irónico. El ajedrez era su pasión o, para decirlo más correctamente, no el ajedrez en general, sino jugar al ajedrez. No escribió libros (los dictaba), no publicó análisis, y sólo porque era imprescindible se vio obligado a estudiar teoría de aperturas. Era un auténtico virtuoso: obtenía placer confiando en su fenomenal visión combinativa, y en cada partida encontraba soluciones paradójicas."

Me encanta esta acotación: Según Karpov, lo que enseñó Tal es a defenderse.

A Tal le decían El Mago o el Brujo de Riga, "Misha", o: "el fuego".

Santiago Grimani dice que era irrespetuoso, pero que todos lo querían porque rea bueno y alegre. Santiago Grimani dice que Tal tenía mucho de Lasker: Cuando estaba inferior o el otro entraba en apuros de tiempo, enturbiaba la posición para poner nervioso y motivar errores. Dice que así ganó un montón de partidas perdidas.

Kasparov habla del "factor Tal": "El ataque es bastante inconcreto, no resolutivo, pero parece no tener fin. ¡Continuamente surgen nuevas amenazas! Es una especie de compensación crónica [por el material sacrificado]."

Geller y Tal fueron grandes y difíciles rivales de Fischer. A Fischer le molestaba mucho el juego irregular, con desbalance material.

Korchnoi fue el rival más duro de Mihail Tal. Después de ser campeón mundial, Tal ¡nunca le pudo ganar! Perdió 5 y entabló 5... Sólo pudo ganarle cuando dejó de ser campeón, mucho después, pero aún así el score entre ambos siempre fue favorable a Korchnoi. Lo que ocurría es que a Korchnoi el juego de Tal, a diferencia de sus víctimas, no lo abrumaba. Le gustaba que le sacrifiquen material, y que lo atacaran. Korchnoi: "Las jugadas no rutinarias se refutan con respuestas no rutinarias."

Contra lo que se cree (¡cuántos mitos corren!), Tal era, ante todo, un jugador posicional. Lo digo por tres cosas:

1. Tal era legendario por su saber enciclopédico. Sabía qué era lo último en materia de teoría de aperturas. Por eso todos querían que fuera su asesor: Karpov, Korchnoi, Kasparov, Spassky...

2. Sus escaramuzas, sus golpes tácticos, eran intuitivos, pero por sobre todo, posicionales. Spassky era táctico, porque calculaba todo; pero Tal no, porque, como quedó dicho, él "veía" las consecuencias posicionales de sus sacrificios, y si le gustaban, los hacía;

3. Para poder atacar como lo hacía, con tanta soltura, Tal primero conseguía una excelente posición. Siempre, en todos los casos. No recuerdo ningún triunfo suyo donde ya en la jugada 20 no tuviera una posición sólida, prometedora.

Kasparov piensa como yo: Tal sí jugaba posicionalmente, pero asumiendo riesgos. Su sentido posicional era muy profundo y complejo, mucho más avanzado que el de su época. Cuando Tal desantendía lo posicional, perdía, como le pasó en el match revancha contra Botvinnik.

En el match del Candidatura entre Mark Taimanov y Fischer, que terminó 6-0 a favor de "Bobby", estuvo muy presente la ausencia de Tal. ¿Cómo es eso? Resulta que el pobre Taimanov había pedido la colaboración de Tal (uno de los mayores teóricos del momento), pero el Patriarca se la negó, ya que el Mago de Riga era contrario al Partido. Taimanov sabía que Tal conocía en persona a Fischer, y que había jugado contra él muchas veces. En lugar de su asesoramiento, tuvo el de Botvinnik, ¡que era un Fischer pero sin tanto brillo! Un tipo frío, exacto, prolijo, como Bobby. ¡Qué bonito match hubiera sido si Taimanov hubiera estado orientado por el irregular, desprolijo, cálido Mihail Tal!

Bueno, corto acá, ya llevo 1000 páginas...







saurau

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